martes, 26 de enero de 2010





Se ha construido gran parte del arte en función del propio mercado del arte, de los intereses de ciertos coleccionistas, de ciertas instituciones; y esto ha llevado a un agotamiento en los significados del Arte. Se ha sobrevalorizado y mas que eso se ha encarecido de una forma viciada.
Las galerías han funcionado como una especie de sello bancario que legitima no el valor de una pieza que entra en una galería sino su costo, costo que por este mismo proceso de autentificación se ve aumentado de manera significativa creando un ciclo vicioso entre el arte y su valor.
Irónicamente la pieza de arte que entra en una galería, al menos cuantitativamente, so pena de una demanda por parte del artista, deberá de ser la misma, aún que ésta por ese hecho, lleve consigo un sello de autentificación y con ello haya aumentado su valor o mas bien su costo.
Es así que para que funcione el mercado del arte, han de requerirse estos “objetos” que entren a las galerías y que puedan poseerse y/o venderse.
G. Bachelard refiere en su poética del espacio a los objetos que atesoramos en los cajones como “entes” que adquieren valores personales y que solo quien los ha guardado ,escondido o atesorado pudiera valorizar, y que aun que alguien pudiera poseer o guardar un objeto físicamente idéntico, éstos tendrían valores totalmente diferentes y éstos valores no podrían ser medidos cualitativamente, so pena de perder ese valor adjunto que seria la propia imaginación de quien lo ha escogido para guardarlo o atesorarlo.
La única forma de poder acceder a estos objetos ha de ser el intercambio. Ya que como dice el propio Bachelard “Cuando dos imágenes singulares, obra de dos poetas que sueñan por separado, llegan a encontrarse, parece que se refuerzan mutuamente. Esta convergencia de dos imágenes excepcionales representa en cierto modo una comprobación…”


Es así que el presente proyecto consiste en disponer 200 a 300 objetos personales (que hayan sido en su momento guardados, escondidos o atesorados por Saulo Díaz), para que mediante una instrucción simple el publico o visitante pueda si es que lo desea, intercambiar algún objeto por otro de su propiedad.
De tal forma la “exposición” de objetos con la que se inicie el proyecto o la inauguración, será cambiada físicamente de manera total o parcial por el público, conservando sin embargo los procesos imaginativos que hicieran posible su acumulación.

3 comentarios:

  1. Me parece que es una alternativa coherente a este sino del espacio del objeto. El objeto de arte en la sala de museo... ¿qué es? ¿El objeto atesorado acaso? Y en esta tónica Saulo tmb expone sus objetos atesorados, con una parte del desprendimiento de lo que intenta dialogar en este acto, a través del objeto inter-cambiado. Saludos y un abrazo.
    Sunnae Crisée

    ResponderEliminar
  2. El cuestionamiento institucional y al objeto como obra artística me parece muy pertinente frente a la comercialización excesiva que vivimos en el arte actual. Felicitades y éxito en Arte Shock.

    ResponderEliminar
  3. Entiendo la parte del intercambio de subjetividades y cómo funciona dentro de la poética. En ese aspecto funciona de maravilla, es poético, utópico, sublime. Pero en el aspecto material, ¿cómo funciona la pieza?
    ¿Cómo aterrizar la propuesta en el área del objeto utilitario?

    ResponderEliminar